domingo, 23 de mayo de 2010

Campeones del mundo

¡Maracanazo! ¡Arroyitazo! ¡Bolas blancas! ¡All Boys en Primera! ¡Se largó el diluvio! ¡A festejar! Y con todo respeto: ¡La concha de la lora!

miércoles, 19 de mayo de 2010

Los árbitros son humanos

Es así. Aunque por lo general cuesta encontrarles rasgos de humanidad, los árbitros son homo sapiens hechos y derechos. Inclusive es humano Diego Abal, el referí que dirigió el partido de ida de la Promoción, el que le robó a All Boys un gol clarísimo (había “sólo” cuatro defensores canallas habilitando a Mauro Matos) y omitió un penal también clarísimo contra Jonathan Ferrari.

El hincha suele creerse siempre víctima de conspiraciones: he convivido con esa sensación toda la vida. Pero debo ser justo y precisar que, al menos esta temporada, no he sentido que al Albo lo hayan perjudicado especialmente. Recién sentí eso en el partido de ida de la Promoción, claro, que me llevó a recordar la probada e indudable humanidad de los árbitros.

Insisto, los árbitros, y sus asistentes, no son máquinas perfectas, sino meros hombres. Por tanto, pueden equivocarse. Y también pueden ser presionados. Pueden ser corruptos. Pueden ser acomodaticios. Pueden ser conservadores. Pueden ser parciales. Pueden ser ciegos. Pueden imaginar cosas que no ocurren en esta dimensión. Pueden ser ladrones. Pueden manejarte los partidos según la conveniencia de los poderosos. Pueden ser unos tremendos hijos de puta.

Así somos las personas.

Siempre he sido pesimista a la hora del fútbol, y de cara a la revancha en Arroyito, aunque el Albo está vivo, mantengo mi postura histórica. Ya llegarán los aplausos infinitos para este equipo la semana que viene, más allá de cómo termine la temporada.

lunes, 17 de mayo de 2010

Rosario nunca estuvo cerca

No conozco la cancha de Rosario Central. Tampoco la de Newell’s. Sí he ido más de una vez a la de Central Córdoba de Rosario, y a mucha honra.

Y de pronto, todo es Rosario, Allbogasoys, el Che Guevara: la Promoción para llegar a Primera nos encuentra en un mano a mano con Central (bueno, no tan mano a mano, la ventaja deportiva es como tener un brazo roto y un ojo morado antes de empezar la pelea).

Me encuentro pensando en que sería hermoso arrancarle una sonrisa al menos barbado del leprosísimo clan Bielsa.

Sigo esa idea y lamento que el canallísima Roberto Fontanarrosa ya no esté vivo, me habría encantado escucharlo hablar sobre All Boys, en el tono que fuera, aún si dijera “estos hijos de mil puta”…

Al margen del morbo rosarino, no hay sistema métrico decimal que mida la alegría que hay en Floresta. Estamos en el trampolín.

No éramos favoritos el sábado pasado, por los goles a favor de Instituto y por el incidente Rafaela; tampoco somos favoritos en la Promoción. Pero aún a riesgo de repetir comparaciones que ya había repetido, insisto, el miércoles, para algunos, se juega la final del Mundial.

martes, 11 de mayo de 2010

El modelo Rafaela

La Presidenta Cristina Fernández ha hablado más de una vez del modelo Rafaela, por considerar que esa pujante ciudad santafesina constituye un ejemplo de desarrollo económico y social que bien podría seguir el resto del país.

No incluye la mandataria entre las presuntas virtudes rafaelinas a la violencia y el lobby. Será que se refiere a la “Rafaela-ciudad”, y no al “Rafaela-club de fútbol”.

La suspensión del partido entre Atlético Rafaela y la CAI, por una agresión al arquero visitante por parte del público rafaelino, impidió que el partido siguiera. Recordemos que no hay público visitante: los once jugadores patagónicos eran los únicos representantes de la CAI en la ciudad-modelo.

Los rafaelinos agredieron en su propia cancha a los rivales, pararon el partido y chau. Ahora, cuando en el medio ya pasó otra fecha, la Afa decidió que el partido debe continuar, aparentemente sin mediar ninguna sanción, a pesar de lo elocuente que en ese sentido, es el artículo 80 del reglamento, que pide entre 9 y 30 puntos de penalización ante un caso así.

Como si fuera poco, ahora es muy distinta la situación de la CAI, que en el momento de la agresión a su arquero se estaba jugando la vida por evitar el descenso, y que ahora ya está confirmada inexorablemente en la Promoción: es decir, la segunda mitad del partido con Rafaela ya no la disputará con sus titulares jugándose la cabeza, sino con juveniles tratando de que no los revienten a pedradas como ocurrió el día de la suspensión, como bien consigna imparcialmente la prensa rafaelina (¿o los periodistas locales son todos de Ben Hur?).

O sea: hinchas de Atlético Rafaela (los únicos que había) lastimaron a un jugador rival, suspendieron el partido, el club no recibe sanción y el segundo tiempo lo juegan contra los pibes de un rival que ahora está en otra.

Los perjudicados son Quilmes, Instituto y All Boys, especialmente el Albo, que tiene peor diferencia de gol y un triunfo de Rafaela ante los jóvenes y medrosos patagónicos lo deja fuera de todo.

Es muy linda la idea de que los puntos se ganan en la cancha. All Boys ganó todos los puntos en la cancha.

También es muy linda la idea del Estado de Derecho, que supone que quien comete un delito, deberá responder ante las autoridades y pagar su condena.

¿Paga Rafaela?

lunes, 10 de mayo de 2010

Un manojo de cábalas

Estoy hecho un tarado. Estos días son muy difíciles, y uno navega entre la ilusión más enorme y la sensación de no poder hacer nada para colaborar con que esa ilusión se cumpla.

¿Nada? Bueno, hay algo que el hincha Albo sí puede hacer, y no me refiero a verter toxina alguna en el agua que beben los rivales, sino a poner en movimiento todas las palancas paranormales existentes para manipular el destino.

Y así como están los que rezan, los que hacen promesas y los que contratan brujas, también hay un nutrido grupo de creyentes que pretendemos cambiar el mundo desde acciones insignificantes, mínimas.

La conexión entre repetir cierto ritual y lograr determinado resultado deportivo es difícil de justificar: ¿si yo tenía diarrea el día en que All Boys ganó, debería asegurarme de sufrir ese mismo síntoma de liquidez intestinal el día del próximo partido?

La repetición supone que, a igual contexto, igual resultado; y que por tanto, cuanto más fielmente reproduzcamos el ambiente que una vez nos ha llevado a la dicha, más posibilidades tendremos de reiterar esa experiencia dichosa.

Un poco como la búsqueda de la teta materna según el psicoanálisis, otro poco como la máxima tanguera de que siempre se vuelve al primer amor; la cábala futbolera supone repetir, volver, plagiar un pasado de éxito.

Así, quien nunca ganó, no puede tener cábalas: no tiene nada que repetir pues aquello que hizo en el pasado, nunca ayudó a ganar.

Pero los límites del universo son infinitos e imprecisos, y el cabulero sabe de antemano que no podrá lograr una repetición exacta: no alcanzará con llevar las mismas medias que en el viaje de egresados para volver a levantarte a la misma chica que enganchaste en Bariloche, en septiembre de 1993.

Lo sufrí este sábado tras la derrota de All Boys en Tucumán: no pude ayudar ni llevando en el bolsillo los comprobantes de pago de viejas cuotas sociales, ni haciendo que me regalen un chocolate Gody en la víspera del partido, ni usando de nuevo el buzo verde con capucha.

Todo lo que fue un éxito contra Defensa y Justicia, Unión y Tiro Federal, resultó mera superstición inconducente contra San Martín. ¿Y ahora de qué me agarro?

martes, 27 de abril de 2010

Blancas promesas

Arriesgo: en estos días de esperanza todo hincha del Albo ya habrá hecho su propia promesa a cumplir en caso de que el club consiga volver a Primera.

El de la promesa, sea o no de índole deportiva, es un ejercicio extraño y con reglas inviolables y no escritas. Ya que estamos, a escribirlas.

Regla 1: No se debe prometer lo que no se puede cumplir.
Prometer que, si All Boys asciende, a la semana voy a ser el 9 de Boca; será la confirmación de que la promesa resultará incumplida. Salvo que seas Martín Palermo, o al menos, Lucas Viatri.

Regla 2: La promesa debe ser cumplida.
De esa obviedad se trata todo esto. Prometer que, si All Boys asciende, voy a raparme las axilas y que al final me dé fiaca y opte por ir a festejar a Jonte y Mercedes; constituye una canallada imperdonable. Y ameritará la condena del ente encargado de aplicar justicia divina, que ya sabemos quién es…

Regla 3: La promesa debe doler un poquito.
El convenio supone cierta cuota de sufrimiento. Prometer que, si All Boys asciende, voy a entregarme a los excesos sexuales, químicos, gastronómicos y turísticos; no vale. Eso no se llama promesa, sino festejo. Por tanto, aquello que se promete debe implicar esfuerzo, angustia, sinsabor o asco. Por ejemplo, prometer que, si All Boys asciende, voy a resignar todo exceso sexual, químico, gastronómico o turístico. ¿Quién firma?

Regla 4: La promesa debe estar sometida de antemano y con responsabilidad a este reglamento o a algún otro.
Hay que saber antes de empezar a qué normativa someterse, para que después no haya lamentos ni malentendidos. Aquí se habla de primero prometer, y después cumplir en caso de obtener la satisfacción requerida; en este caso, el ascenso del Albo. Pero existe otro género de promesas, con una legislación distinta, y es la de cumplir primero con lo prometido, para aspirar a recién después obtener el resultado: Voy a Luján caminando, a ver si de ese modo logro que All Boys ascienda. Es una modalidad más noble y más sufrida, pues supone arriesgar, mas sin ninguna certeza de retribución. En el Álbum Blanco optamos por guardar ese mecanismo más riesgoso e incondicional para otros temas más serios de la vida, de esos que no quedan, de pronto, en manos de un tipo como Furchi.

miércoles, 21 de abril de 2010

Hazaña no es milagro

Bueno, estamos ahí. Faltan pocas fechas, estamos a pocos puntos de la Promoción. Hemos estado mejor que hoy hace algunas semanas. Pero no hemos estado mejor que hoy en muuuuchos años.

Hay olor a balance, y a cierta sensación de panza llena que no debería sacarle al equipo la agresividad, el “ojo de tigre” del universo rockybalboano.

Claro que si esta campaña termina en Primera División todos serán héroes, y no habrá sino euforia. Hasta se siente el fantasma de la euforia, el calorcito que la euforia desprende en el aire. Esa sensación de que la euforia está cerca, de que no es imposible. No sería una locura a nivel matemático ni a nivel futbolístico estar en zona de Promo dentro de diez días.

Sí sería imprescindible asegurar este equipo para el año que viene. O por lo menos, a su gran mayoría, desde el incuestionable DT José Romero al enorme Nico Cambiasso, siguiendo por Cristian Vella, Armando Panceri, Carlos Soto, Fernando Fayart, Carlos Madeo, Jonathan Ferrari, Fernando Sánchez, Emmanuel Perea, Matías Pérez García, Mariano Campodónico, Mauro Matos, Agustín Torassa; todos ellos deberían seguir. Tampoco me apuraría a excluir a dos cracks casi ausentes este año, como Ariel Zárate y Pablo Solchaga.

¿A qué refuerzos aspirar? Eso dependerá si en la primera fecha del año que viene jugamos con Boca o con Defensa y Justicia.